La vainilla tan valiosa como la plata, ¿oportunidad para agricultores?

 

Por Jacob Olander

El precio de la vainilla ha alcanzado un máximo histórico. Con precios de US$550-600 el quilo de vainas de vainilla, esta preciada especia tiene mayor valor, libra por libra, que la plata. Una restricción global de la oferta está poniendo presión en empresas que dependen de este ingrediente – y está a su vez creando nuevas oportunidades potenciales para campesinos.

A pesar de ser originalmente de América, en la actualidad aproximadamente 80% de la vainilla producida viene de Madagascar. Su elevado precio refleja la escasez del producto (agravada por un ciclón en Marzo del 2017 que devastó alrededor de un quinto de la producción de Madagascar) como también la creciente demanda de empresas que buscan cada vez más los ingredientes “naturales.” Sin embargo, el precio también es una reflexión del arduo proceso que está detrás de cada vaina de vainilla en el mercado. La vainilla es una orquídea que necesita ser polinizada manualmente, flor por flor; luego su vaina debe ser cosechada, cuidadosamente remojada, sudada y lentamente secada para obtener los sabores y aromas de la vanilina y otros cientos de sustancias de la que está hecha.

La tremenda cantidad de esfuerzo que implica la producción de vainilla ha sido una barrera en el pasado que desestimulaba su cosecha puesto que el bajo precio en el mercado no compensaba el trabajo y el riesgo de la actividad. Con los precios en aumento, hay una oportunidad importante para generar verdaderos beneficios para los agricultores. Hace dos años se lanzó una Iniciativa Global de Vainilla Sostenible involucrando muchos de los actores importantes de esta cadena. “La crisis actual de los altos precios de la vainilla y la baja calidad en un contexto de preocupaciones generales sobre temas sociales como la pobreza y el trabajo infantil han creado un sentido de urgencia para todas las partes interesadas,” dice Jan Gilhuis de IDH, la Iniciativa de Comercio Sostenible, quien encabeza la iniciativa.

La comparación con el precio de la plata y de otros metales preciosos es especialmente pertinente para América Latina, donde la minería continúa siendo una amenaza masiva a los bosques y sus comunidades. Especias como la vainilla y la infinidad de otras encontradas en los bosques tropicales pueden ser una importante y valiosa alternativa frente a las industrias destructivas.

México es el mayor productor de vainas de vainilla en América Latina y aún representa una pequeña porción del mercado global. En una menor escala, la vainilla puede y está siendo cosechada con éxito en países a lo largo de América.

Kallari, una cooperativa de indígenas kichwa en Ecuador se ha volcado a los bosques tropicales para desarrollar el cultivo de la vainilla. Kallari ha entrenado a 250 de sus agricultores en el proceso de siembra, polinización y cosecha de vainas de vainilla orgánica. “Por medio de intensas investigaciones hemos desarrollado nuestro propio proceso de post-cosecha, el cual dura entre 5 y 6 meses, lo que nos permite ofrecer vainas y polvo de vainilla de excelente calidad, tanto para mercados nacionales como internacionales e inclusive para nuestras propias recetas de chocolate amargo. Es un producto altamente valorado con más demanda de la que podemos suplir, por lo que nuestro plan es obtener financiamiento para contratar agrónomos que entrenen a más productores kichwa con el objetivo de incrementar la producción,” dice Bladimir Dahua, administrador de Kallari, quien ve un gran potencial en el mercado de vainilla orgánica.

Foto de la vanilla: Ted Major

Foto de kichwa de Kallari: kallari.com.ec

 


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